El individualismo exhumando al intervencionismo

Acabará sucediendo de semana en semana. Y un blog es precisamente lo contrario. Debería ordenarme.

El mundo socializa las pérdidas de las grandes compañías. El mundo es un campo de fútbol. Ahora pasa lo mismo que ocurre con los clubes de fútbol, se endeudan y el dispendio lo sanan caritativos ayuntamientos y temerosos alcaldes. A pesar de la creciente irritación y sin estar seguro de hasta dónde llegará, la única solución es la aportación del Estado, el sacrificio del contribuyente. La teoría del mal menor. Crecerá el paro hasta límites insoportables y los impuestos no bajarán sino que es probable que suban y  lo obtenido se transferirá a las empresas ¿Alguien las urgirá para que en la recuperación tramiten ágilmente las readmisiones? Los números gordos nos dirán que se recuperará el empleo y que donde había paro, hay menos. La abstracción aplasta los dramas personales y es también, la única solución.

El sistema capitalista visto sin más, resulta ser un mecanismo alentado exclusivamente por el lucro. Hasta esta crisis, podría pensarse que junto con el lucro (la mano invisible) había una teoría, un conjunto de principios que explicaban cabalmente el sistema. No es así. El individualismo y su versión atenuada de la sociedad civil, nos prometían soluciones para todos los problemas. Resultaba épico leer las soflamas sobre las bondades de la iniciativa privada; los emprendedores eran una nueva estirpe que parecía estar mejorando la especie. Incluso y he de confesarlo, creía que la auto-regulación iba a acabar no sólo con las Circulares del Banco de España, sino también y una vez que se perfeccionase la técnica, tal ingenio se llevaría por delante leyes orgánicas y alguna constitución.

El antropocentrismo parecía una broma al lado de ese individuo renovado, que envía a sus hijos a un colegio privado, que paga religiosamente un buen seguro médico, que en su urbanización (sólo puedo pensar en propietarios de viviendas unipersonales) cuenta con una legión de vigilantes de seguridad privada, y que las cartas se las trae un chico de la UPS. Para comprar esa casita de tres pisos con piscina, este individuo libre no pasaba por notarías y registros, le bastaba sentarse en la barra de Lehman Brothers y contratar un seguro de evicción. Por su puesto, nuestro hombre sería un auditor que en la intimidad coquetearía con el anarquismo y otras licencias.

Sin embargo, el sistema en crisis responde a bocanadas pidiendo dinero al Estado, conviniendo en que se intervenga hasta que el nubarrón pase. Aquel individualismo, y nuestro individuo libre han desaparecido. Ni rastro de aquellos principios, lo que prueba que no eran tales, sino la coyuntural capa que envolvía al invento.

La única solución parece ser esta, pero que aquellos sacerdotes no se atrevan a darnos este sermón. Y que cuando intenten dormirnos con la nana de la flexibilización laboral, repasen la duración media de los contratos (encadenados) y se limiten a pedir más intervención al Estado. Conste que esta vez, se hace a su ruego.

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Un comentario a “El individualismo exhumando al intervencionismo”

  1. Nightcrawler dice:

    Buenas.

    Por un amigo común he encontrado su blog y he echado un ojo. Me he decidido a comentar esta entrada por resultarme singularmente interesante. La tesis que parece defenderse es que la actual crisis económica supone un desplome del edificio teórico capitalista. Bien, no estoy de acuerdo en absoluto y por ello ejerceré la sana actividad de la discrepancia, con su permiso.

    Para empezar, aceptar que la crisis supone el desmentido definitivo de las teorías que defienden el capitalismo como modelo socioeconómico, supone el aceptamiento de que vivimos en un sistema claramente capitalista. Discrepo. El modelo no es capitalista con signos de intervención, sino intervencionista con algunos apuntes capitalistas. La demostración clara es la actividad de los Bancos Centrales y los privilegios legislativos otorgados por los Gobiernos y Parlamentos a unos agentes económicos concretos: los bancos.

    Más del 50% del PIB mundial pertecene al sector público, la crisis se ha gestado en mercados intervenidos y regulados hasta la náusea (el inmobiliario y el financiero) y los planes de rescate suponen una vulneración de la ética capitalista (donde uno afronta por igual sus beneficios y sus pérdidas).

    Dice usted que “El sistema capitalista visto sin más, resulta ser un mecanismo alentado exclusivamente por el lucro.” Asoma aquí cierta visión negativa del ánimo de lucro, mucho más propia del catolicismo que del calvinismo y el protestantismo (ya habló Weber sobre la ética protestante del capitalismo). Nada malo hay en el afán de lucro en un marco legal justo. Lo malo es cuando se corrompe a quien diseña el marco legal, o se le influye para que legisle en favor de un oligopolio, que básicamente es lo que pasa con los Gobiernos y la Banca a través de los Bancos Centrales.

    Por otra parte, habla usted de que el individualismo pide al intervencionismo que le rescate. No se confunda, eso no es individualismo, eso es cara dura. El capitalismo supone que si me forro, el beneficio es mío y si me arruino, la ruina es mía. Ese doble incentivo para lograr el beneficio y evitar la ruina es inherente al capitalismo, socializar las pérdidas es puro aprovechamiento y estafa al contribuyente, pero quien la perpetra no es el empresario caradura sino el legislador y poder ejecutivo que lo permite (interviniendo).

    Claro, ese Gobierno no interviene gratis, sino obteniendo por medio de sus “soluciones” para la crisis un mayor poder sobre la sociedad (nacionalización de la banca, endeudamiento masivo, brotes arancelarios indiscriminados, arrendamiento de los sindicatos como matones políticos, legislación que restringe aún más la libertad de empresa…).

    En lo que sí estoy completamente de acuerdo, es en que cuando queramos quejarnos de que el Gran Hermano ya está aquí, pocos podrán hacerlo con coherencia: la mayoría lo habrán pedido a gritos.

    Mi opinión algo más labrada al respecto, aquí:

    http://desde-el-laberinto.blogspot.com/2008/12/contra-el-estatismo-de-mercado-y-el.html

    Saludos.