Queridos veraneantes:
El mal tiempo se enmienda como pecador contrito, lenta y confusamente.
Tengo una agenda desorganizada, lo cual si nos dejamos llevar por el tópico, traerá cosas buenas. El desprestigio de la organización es incomprensible, cuando tan buenos resultado ha dado. Sin embargo, quienes nos gusta tener un plan y cumplirlo en sus propios términos, somos pasto de toda clase de desconfianzas. Tímidos recelos, porque al cabo, todo paciente quiere ver ordenada la mesa de su cirujano. No obstante, la bohemia tiene sus adeptos y resulta convincentemente seductora. Lo que ya no tengo tan claro es, que exista una correspondencia entre la edad y el atractivo por el desorden. ¿Dónde queda la preferencia por la provisión y la previsión?, tan determinante, según la antropología.
Llegados a este punto, son ya conocidos, para el amable lector de estas cartas estivales, mi más sentido y radical racionalismo. Nadie escoge azarosamente, y cualquier elección responde a criterios, de cuya consistencia sólo puede responder la inteligencia, acaso la experiencia del elector. “Obviedades”, dirás con razón, pero necesarias para alcanzar lo interesante: saber por qué se elige a un desordenado frente a un organizado. Lo que de verdad nos interesa, y sé que no puedes resistirte a las conclusiones de esta investigación, es ver la hoja de los pros y los contras. Nuestra curiosidad, ciega en estos trances, nos empuja a clasificar los ingredientes; conscientes como somos de que el resultado (la elección) una vez consumado, no puede reconstruirse, sin riesgo de hacerlo a base de aventuradas hipótesis psicologistas, que aunque no lo sepas, rechazas tanto como yo.
Puede que este factor (orden/desorden) no sea determinante de ninguna elección, ni tampoco de las de carácter sentimental, más determinadas, si cabe, por criterios de orden material, por no decir estético.
Claro que yo podría explayarme sobre mi criterio en la cuestión. El principio de prudencia impone que sólo lo haga ante una solicitud formal, y con tiento para que mis palabras no sean una red en la que caer atrapado. Con todo, no arrojaría mucha luz al asunto, como siempre. Y más en este fresnedal.
Cuídense.
