La parábola de los ajedrecistas

La imagen de Karpov y Kasparov compitiendo de nuevo, me resulta nostálgica. El recuerdo a aquellos años en los que jugueteaba, más o menos en serio, con las piezas de ajedrez. Entonces, los telediarios informaban sobre los principales torneos (Linares, Jaén es un buen ejemplo), y cada partida era una pequeña epopeya. Una guerra reducida a la estupenda escala de lo incruento.

Aquí el ajedrez sigue gozando del prestigio que tienen los frikies. Y de la desconfianza que suscitan las minorías, que disfrutan con una buena apertura o un ataque contundente. No he desarrollado esa sensibilidad porque mi cabeza no puede anticiparse hasta ese punto. Pero admiro a quienes pueden y lo explican al resto.

La veteranía se impone como un valor absoluto. Experiencia y experto son hijos etimológicos de experientia; lo que anima a que se establezcan lazos indiscutibles entre el transcurso del tiempo y la eficacia. De otro lado, en sociedades en las que la vejez se mide por segundos, es casi imposible ser joven (mucho más si se está en la treintena); y se alimentan estúpidos debates sobre la conveniencia de que sea una cara joven la que presente los telediarios en prime time.

La cruda apelación al valor intrínseco de una u otra condición es ridícula. Sin embargo, es una potente arma para callar la eficacia de los jóvenes inexpertos o la de los experimentados senior. Se supone que el criterio del tiempo es neutral, la antigüedad es algo objetivo; pero no lo es menos, el resultado de su tarea. Veteranos frívolos y pretenciosos, o jóvenes ineptos se benefician, dependiendo de la moda, de ese valor objetivo que fatalmente portan.

La conclusión es desoladora. Nadie quiere poner nota al trabajo real; y en pos de la objetividad, se acuden a otros criterios imparciales, que no seleccionan con eficacia, ni se aproximan a hacerlo.

El ejemplo puesto habla, sin embargo, de dos veteranos que no pudiendo estar en la élite de un deporte que exige juventud; pueden hacer algo que los jóvenes no han logrado, reivindicarlo.

Un comentario a “La parábola de los ajedrecistas”

  1. Jesús Prieto Sabugo. dice:

    Como muestra de lo que pueden enseñar los veteranos, y de la nota que a veces el trabajo real se pone a sí mismo, recomiendo la lectura de la siguiente crónica:
    http://www.opengolf.com/championshipgolf/theopenchampionship/news.aspx?story=Sensational+Cink+wins+the+138th+Open+Championship

    Nota: el subcampeón tiene una cadera protésica.
    Un saludo.

Deja un comentario