La única impaciencia es la mía. El ansia por la normalidad. La expulsión de toda molestia. No importan los motivos. Excluyo las frases largas. Aquí estoy. Hace viento sur y últimamente sólo actúo por obligación. ¿Últimamente? Los adverbios sólo dan problemas: –mente. Como las preguntas. Ni en telegrama logro ser sintético. Apenas el sentido escoge a la palabra. Y el punto y seguido es su guillotina. Tal vez la excusa, tal vez el menoscabo.
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En una carta enviada hoy y escrita el lunes, puede que haya redactado una íntima claudicación.
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Me perdería en los antecedentes, basta con que no figure noviembre 09 en Ius et Libertas. Un año con once meses cuestiona muchas cosas. Muchas mañanas al despertar, quería llegar hasta aquí y al final del día, con la escasez, culpabilizaba a las horas robadas; obviando que yo era el ladrón. No hay nada más estúpido —ni más baldío— como robar un mes.
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Ha salido a la calle un nuevo periódico Factual. Me he suscrito porque cada día más, detesto la falacia del gratis total, en la misma medida que el dispendio o la glotonería sin límites. Hasta ahora, no he podido manipularlo, ir de un sitio a otro y leerlo como yo leo los periódicos, rastreando las opiniones. Teniendo en cuenta que los periódicos hoy regalan lavadoras, Factual es un breviario del día, que agradecemos todos aquellos que no queremos comprar en el quiosco una lavadora. Lo importante es que no quiere imitar al hermano mayor (la prensa escrita) y eso, de momento se nota, con el tiempo nos acostumbraremos a verlos como artilugios distintos.
Habría mucho que decir, pero de momento lo mejor es leer. Aunque el editorial de hoy sea demasiado sencillo y no especifique que en realidad, lo que se plantea es si procede la extradición. Este tipo de procedimientos no son baladí, porque la justicia no es en todos los países igual, como tampoco la soberanía.
Leo con verdadero interés las crónicas de Jordi Pérez Colomé, la mejor forma de enterarse de muchas cosas en poco tiempo. No hay nada más sensato que informar sobre el Imperio, ni tampoco nada más extraño cuando la mayor parte de la información internacional sobre Estados Unidos se transmite cuajada de juicios de valor y graves consideraciones de orden moral (paja).
Me ha encantado la cabal despedida (más que un obituario al uso) de Jordi Solé-Tura. Tengo entre mis manos el primer libro de Derecho Constitucional que estudió mi padre ‘Instituciones Políticas y Derecho Constitucional’ de Maurice Duverger, una edición dirigida por «Jorge Solé-Tura» (1970). Y la marca está en la página 526: “C) Las semidictaduras”:
Bajo esta denominación, se clasifican los regímenes intermedios entre la dictadura y la democracia occidental, más próximos a la primera, pero con algunos elementos reales —no sólo de camuflaje de su autoritarismo— de la segunda. América latina proporciona algunos ejemplos de tales regímenes. Su aspecto dictatorial se debe, ya a un sistema de partido dominante, ya a la tutela ejercida por el ejército. Siempre se tropieza con las dos fuerzas de base de la dictadura: el partido o el ejército (…)
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No fue un desistimiento. Tampoco una baja. Ni el fin de la batalla. Llamémosle atajo. Ustedes no han estado tan mal. Barrunto que bien. Me temo que aquí me tienen. De nuevo.

¡Albricias!
No hay mal que cien años dure ni bien que toda la vida falte. Gracias por estar de vuelta.