Ibarra Real

He decidido mudar de letra. Ventajas de tener la imprenta en casa. Nostalgia sin machas. Con esta tipografía se editó El Quijote en el siglo XVIII, y ahora reverdece en las pantallas. Ante la sustitución del objeto libro, aún pendiente, los ordenadores raptan sus letras.

La relación entre la letra y el texto, un ejemplo:

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.

El tipo más moderno de letra, en su redondez y apelotonamiento, pretende aplastar la dificultad y vencer al lector.

Aunque el peligro de toda nostalgia es la regresión. Mientras que el desprecio al pasado entraña, en su forma incruenta, el ridículo.

Deja un comentario