El 2009 ha sido un año de guerras. Continuarán los próximos años y quizá con mayor virulencia. Se sucederán análisis e inevitables recuentos. Desde cualquier sitio muelle como este, las cosas siempre acaban por ser claras. Muchas veces, lamentablemente claras.
La dureza de la vida en la retaguardia impide lo anterior. Como muestra el rostro de esta niña que recibe por sorpresa a su padre, sargento del ejército del aire procedente de Irak:
Ahora que hablen los observadores.
