Archivo de marzo de 2010

Lemas

Martes, 30 de marzo de 2010

Ya tengo las citas. Retratan mis contradicciones a la perfección y el frontispicio debe ser una señal de peligro antes que nada. Mis fuentes escasas y deslavazadas, justo como no deben ser, al fin de cuentas un desordenado. Si tuviera que comparecer ante un tribunal, me pregunto cómo podría justificar a Edmund Burke frente a mis admirados revolucionarios. O la ausencia de mis favoritos Unamuno, Clarín o Kafka por un nada leído Beckett. Escoger una divisa, o dos, es peligroso si se prescinde de los clásicos. También podría haberme decidido por un Pecio del maestro Sánchez Ferlosio y como el Hacedor descansar al séptimo día. Lo que nos lleva al caudaloso manantial de citas bíblicas, que bien podrían haber servido.

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Cena en noche menguante

Domingo, 28 de marzo de 2010

Hacen menguar (o crecer) los días por las noches. Se supone que se trata de aprovechar la luz del sol y ahorrar. Una tímida manipulación de la naturaleza, de la que somos sus primeras víctimas. Cuando aún jugábamos con el margen de la hora prudencial, nuestra rusa favorita nos advirtió de las horas y así con económica precipitación regresamos a la adulterada madrugada.

Hay diferentes teorías sobre el número apropiado de comensales para una cena, distinto, obvio es, del idóneo para los almuerzos. Quienes defienden las formaciones reducidas argumentan que mayor número sólo consigue fragmentar el diálogo. A lo que con la prudencia del inexperto añadiría, que suelen dejar descolgado a alguno de los comensales. La cena de ayer fue la demostración de que una conversación puede ser útil. Conseguimos cenar y cumplir el precepto religioso. Comimos y escrutamos la dificultad de los amores transoceánicos. Sólo se puede saber hasta qué punto el mundo ha cambiado, cuando te lo cuenta inteligentemente una rusa.

La noche acabó en un bar, echando de menos las ausencias y tramando el siguiente plan.

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Viernes, 26 de marzo de 2010

Hoy es un día ventoso. Nuestra misión en la ciudad no ha concluido y forzosamente continuará mañana. La semana de descanso será una mudanza. La inseguridad, acaso cualquier otra circunstancia inconfesa, se ha producido con una reiteración que nunca hubo de ser tolerada. Estamos hechos de materiales perecederos, solemos confundir el aplazamiento, con dar tiempo al tiempo. Y eso que lo primero es una táctica y lo segundo una estrategia. Las lecciones más valiosas siempre son demoledoras.

Ayer tampoco he escrito. Aunque los comentarios mantienen vivo el pacto del prospecto.

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Miércoles, 24 de marzo de 2010

Ayer he faltado al compromiso de escribir unas líneas diarias. En mi etapa de opositor procuré no faltar nunca al preparador, porque temía que podría acostumbrarme a la ausencia y acabaría por espaciar aquellas tres citas semanales. Sin querer escribo este prospecto, carente de todo interés, para evitar el fantasma de la flaqueza. A estas horas, sin su fuerza.

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¿Copian?

Lunes, 22 de marzo de 2010

Muchos europeos dormirán descansados, los americanos, por fin, se han dado cuenta de las bondades del estilo de vida europeo. Aquí, la reforma se celebra como una victoria intelectual, hoy la prensa se pavonea. Forma parte de la simplificación de nuestra relación con ellos. Estos días veo la serie de John Adams, nuestra actitud hacia ellos sigue siendo la misma. La misma que a finales del siglo XVIII, sin embargo, ellos tuvieron antes una Constitución ­(con mayúsculas de Marshall y aunque parezca increíble antes de Kelsen), y con el tiempo llegaron a liberar a Europa de los nazis. La lucha contra el comunismo justificó toda clase de tropelías, que oportunamente le fueron afeadas. Al igual que las guerras preventivas, el incondicional apoyo a Israel y su despiadada actividad comercial. A costa de esta relación hemos hecho el ridículo.

Un colonialismo ideológico a deshora, una metrópoli en decadencia.

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Cosa de familia

Domingo, 21 de marzo de 2010

Las familias viven de explotar un anecdotario común. Las familias viven de la repetición, de crear lugares comunes más o menos probables en los que refugiarse. La familia mediterránea es una madriguera a la que siempre volver, o de la que nunca salir. La estirpe en vez de las cabezas. Los ausentes perviven en esas aventuras que denuncian nuestra levedad. La línea entre el infante y el adulto la marca la plena consciencia de la muerte. Sólo se puede tener, cuando la confianza en una suerte de inmortalidad, aun remota y excepcional, se ve defraudada.

Yo dejé de creer antes, pero ese hubiera sido un buen momento. Sigo sin atreverme a leer nuestra correspondencia, su último manuscrito. Y tengo pendiente una entrada, por todas las que él ya no pudo leer.

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ἄλλος-ἔργον (otro trabajo=alergia)

Sábado, 20 de marzo de 2010

Un invierno lluvioso es el antecedente de una primavera alérgica. La alergia, como la alegría, es cosa de ricos. No porque no corra entre los desheredados, sino porque las enfermedades se clasifican por sus prisas. Aunque también deberá de influir la mayor exposición al mundo de las sociedades ricas.

Al mismo tiempo que el furor del invierno se relaja, volviendo imperceptible al cambio climático —no era creíble que lo pudiéramos observar a simple vista—, desfilarán todos los tópicos sobre la primavera. La alergia es uno de los más nuevos, incorporada a la información meteorológica sugestionará a los millones de alérgicos, que a veces, conseguíamos olvidarla.

Un rasgo de la modernidad es la inflación de avisos de peligro. Detrás de este celo está la exención de responsabilidad y bajo la humana pretensión de escurrir el bulto se encuentran las aseguradoras. Las primas (el dinero) han acabado con la fuerza mayor y el caso fortuito. Quien no está asegurado no es nadie. La vida reducida a un cálculo actuarial, precisamente hoy, un día de tumbas.

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Viernes, 19 de marzo de 2010

Monto en el funicular y me pregunto «¿qué he hecho?». Las metáforas son demasiado salvajes como para explicarlo. Digamos que ha sucedido con la involuntariedad del deseo. Jamás volveré a esperar.

Más difícil que montar un hogar es desmantelar un cuarto. Llegado el momento hay que hacerlo. Sin trascendentalismos. Para esto último la ayuda de IKEA no basta; no hay ningún artilugio low cost y la poesía buena siempre es cara.

Tengo que pensar en una divisa para el frontispicio. Un lema con el que se me pueda identificar. Aunque no sea eterno, sería conveniente que pudiera perdurar.

Sigo sin explicarme nada.

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El almuerzo

Viernes, 19 de marzo de 2010

El tiempo no logró nuestro desmayo. Lo normal hubiera sido que la distancia distrajese a la confianza, y que un día fuéramos desconocidos. Ahora eso ya es imposible. El almuerzo mensual sirve para que nos observemos de vez en vez y saquemos conclusiones. Hubo unos años en que el almuerzo era trimestral,  conversaciones inacabables que se hicieron severamente imprescindibles. Hasta aquí han llegado.

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El dieciocho que llega

Miércoles, 17 de marzo de 2010

Esta es la última primavera con un tipo general del IVA al 16 por 100. Se teme que de tapadillo suban todos los precios. Cosas de pícaros suspicaces. No volverá a bajar, y nos acostumbraremos. Orwell decía que nadie es patriota en materia de impuestos, se trata de una verdad inexorable. Todavía hay quien piensa que porque no paga al médico la sanidad es gratuita. El estado de bienestar tiene un efecto mistificador nada despreciable, exagerado por sus enemigos y negado por sus defensores. Ese es su mayor problema, que el estado social se ha quedado sin defensas, es decir, se ha impuesto el gratis total —coste cero, demanda infinita—.

Estoy cansado

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El pacto del prospecto

Martes, 16 de marzo de 2010

Mi hermano se ha comprometido a redactar unas líneas diarias en su blog, le gusta estar en forma. Trataré de seguirle, romper con esta eterna transición. Una forma es aplicarse, como al principio, cuando esto era un diálogo y habitaba el torreón.

Mientras haya productos de limpieza, muebles, revisiones del gas… no temeré a la pantalla en blanco. El descubrimiento de esta temporada es el amoniaco. Apenas sabía de su existencia y ahora puedo cantar sus alabanzas como limpiador-desinfectante de toda clase de superficies. No recuerdo haber visto propaganda que lo anuncie, y debe de ser porque es el típico producto que se vende sólo. En cambio la lejía necesita del anuncio.

Aunque todas mis confusiones no acaban en los asuntos domésticos. Las otras las disipará el tiempo.

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“Imbornales”

Lunes, 15 de marzo de 2010

Fue mi primer autor serio. Pasé de Blyton a Delibes convencido de que era el momento. El momento de la seriedad. Entremedias y con el único propósito de impresionar leí, baldíamente, ‘El Quijote’. Como de casi todo me di cuenta años después. Entre mis planes está ‘La sombra del ciprés es alargada’, hace tiempo que soy incapaz de seguir un orden  y además rehúyo la novela. Lo hago sin la sesuda convicción de que más vale un ensayo, sino por falta de interés, como fluctúa, espero recuperarlo.

He consultado mis papeles y no tengo anotado ningún pasaje suyo. Si lo tuviera lo habría transcrito y así acabaría esta entrada. Aunque he encontrado el homenaje perfecto, titular la pieza con una palabra cedida por él, que pongo en plural, el número amigo de las metáforas.

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Salís todos

Lunes, 8 de marzo de 2010

La casualidad es la causa remota de la amistad, que nunca muere gracias a las excusas. El concierto del sábado era uno de esos pretextos para juntarnos. No importa el lugar. La conversación acabó recayendo en este blog, por ningún otro motivo que no fuera el interés de M. por distraer nuestras preguntas sobre el destinatario de su batería de sms. Lo consiguió parcialmente. Todos convenimos en la necesidad de una teoría general sobre el mensajito. Desconozco si se fraguan negocios de este modo, de lo que no hay duda es que muchas relaciones empiezan, flotan y se ahogan en el angosto espacio de 160 caracteres. Además de la degradación ortográfica y morfosintáctica —denunciada ad nauseam—, con el mecanismo ha aflorado una prosa breve, en la que por primera vez, se ventilan cosas graves. Importancia y extensión ya no van de la mano, léase TQM  y sálgase de dudas. Sin haber averiguado nada sobre la misteriosa identidad del destinatario, percibimos “algo” en estado embrionario, como la canción, el tiempo lo dirá.

La gran J. acudió por primera vez a una cita fuera del circuito. Lo que nadie creía posible, y muy gratamente sucedió. Mucho antes de que todos los nuevos snob —redundancia a parte— se reclamasen políticamente incorrectos, ella lo fue, no para traer discursos de contrabando, sino para llamar a las cosas por su nombre. Ya podemos confirmar nuestras sospechas: la noche tampoco puede con ella.

Alguna vez he dicho que la promoción es la unidad de destino del funcionario, la mía queda a buen recaudo en el Tridente. Un nudo de lealtades y complicidades. A pesar de que cierta información sensible llegue a destiempo participo de la infinita alegría de A&T. La excusa del concierto fue la trampa que sin saberlo, M. me tendió a través de B. Pagada con creces por su compañía y por la delicadeza de la que sólo los poetas son capaces, así lo atestiguará siempre el disco (toc, toc, toc, tocando a les puertes del cielu…).

Si la tranquilidad tuviera nombre sería A. quien llegó acompañado (por I.) y es ley del grupo que quien viene una vez puede hacerlo siempre.

L. y N. pronto dejarán de ser dos, e inexorablemente el grupo crecerá. Septiembre, insisto, es un buen mes para hacerlo. Son la constatación de que el tiempo no pasa, atropella. A la vuelta de la esquina, un pequeño o una pequeña nos lo recordará para siempre. Con ellos ha venido I. y ahora las palabras jamás podrá llevárselas el viento. El Madrid ganaba a su pesar pero resistió estoica y deportivamente la bulliciosa alegría de otros comensales y la inmensa satisfacción de un madridista voluntariamente exiliado como N. —doy fe, con su permiso.

La pequeña M. y J. fueron mis invitados. Observaron nuestra camaradería. Dirán que somos excesivos. Nosotros supondremos que se fueron encantados. J. ha descubierto la importancia del pijama y la maña que hay que darse para abrirse paso en nuestras conversaciones torrenciales. Faltaron P&C que ya saben cómo nos las gastamos, además  P. fue reclamado como perito de novios potenciales

No sé quién me trajo hasta aquí, pero nunca le podré estar bien agradecido.

Debo pedir disculpas a todos mis amables lectores por esta sopa de letras tan entrañable, a la que habría que haber unido a: A., B&J.

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