El tiempo no logró nuestro desmayo. Lo normal hubiera sido que la distancia distrajese a la confianza, y que un día fuéramos desconocidos. Ahora eso ya es imposible. El almuerzo mensual sirve para que nos observemos de vez en vez y saquemos conclusiones. Hubo unos años en que el almuerzo era trimestral, conversaciones inacabables que se hicieron severamente imprescindibles. Hasta aquí han llegado.
