Este es uno de los mejores artículos escritos en mucho tiempo. Félix de Azúa ha influido en mí como ningún otro, y este tipo de acompañamientos son imprescindibles en una sociedad democrática. Un ecosistema en el que conviene saber estar solo para sobrevivir dignamente. Así que comprendo sus motivos, es decir, sus fines.
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La foto del presidente al teléfono es un clásico. Creo recordar la de Kennedy en plena crisis de los misiles. Ahora, Facebook me trae la llamada en la que Obama propone a la señora Kagan ser magistrada del Tribunal Supremo. Mientras escucha el agradecimiento, su rostro relajado trasluce las horas de escrutinio a las que su equipo ha sometido a la candidata. En la mano libre sostiene un folio, podría ser el guión de la charla o unas notas breves y deslavazadas. Está en su residencia y parece tranquilo. El lugar y el estado en el que conviene gobernar, lejos del envaramiento institucional, del murmullo de los consejeros y de la constante presión de los medios de comunicación. La mesa limpia y reluciente, él sin corbata; pongamos que es domingo, su mujer y las niñas le esperan para cenar, mientras, cumple con su trabajo y nomina a una Juez para el Supremo. Prudentemente la imagen circula un par de días después, y los ciudadanos la cosen al álbum de los presidentes al aparato.
A pesar de la revolución tecnológica —este presidente es el primero con BlackBerry— el teléfono sigue siendo la mejor herramienta comunicativa. La voz trasluce el estado de ánimo que tan bien oculta el papel, o un perecedero diálogo por internet con su irresistible apariencia de directo. Así trabaja un presidente.


Prefiero mil veces al que habla con un empleado de sucursal bancaria por sorpresa después de haber marcado al tuntún, mientras juega a ser alcalde.
A mí me alegra más el último, aunque debo reconocer que en sí mismo tiene menos chicha.
Yo creo que la foto es Obama llamando a PZ, diciéndole, chavalote, que te cargas el €, no me j…., y haz algo ya. Y así estamos, con un 5% de rebaja este año, que el que viene, Dios dirá. Y lo que te rondaré. La fiesta mucho me temo,acaba de empezar para los españoles.
Yo, en cambio, sólo creo ya en el poder de los hechos.
Saludos
Estos días, viendo lo que pasa en nuestra querida España, sólo se me ocurre decir aquello que soltó como despedida en el debate televisado de las últimas elecciones generales el ínclito Zapatero: buenas noches y buena suerte. Pues sí. Por una vez ZP tenía razón. Buenas noches, porque lo que estamos viviendo los españoles es lo más parecido a una pesadilla de la que sólo se despiera cuando los primeros rayos de luz entran por la ventana, y por supuesto, buena suerte, porque a falta de gobierno, estamos a merced del azar, de las casualidades, del grado de responsabilidad de la UE y de EEUU frente al desvarío patrio. En fin, que buenas noches y buena suerte, amigos.
Azúa se queda con nosotros, pues faltaría más.
Y no estamos al teléfono, sino al pairo. Pero lo arreglaremos porque aceptaremos, decididos, los ajustes precisos sin pensar quién los impone ni qué causó la crisis ni cómo contribuimos a ella ni quién se negó a reconocerla, porque somos ciudadanos inteligentes y responsables en el momento de nuestra historia en el que contamos con más recursos que nunca. Pues faltaría más (o menos).
(Comentario patrocinado por estoloarreglamosentretodos.org. En tiempos de crisis, lo obvio es siempre sospechoso).