29-S

Es pacífico que hay que tomar medidas con rapidez. Nadie ha contradicho que la única forma de restar la deuda es ahorrar e ingresar más, sin que la disyunción pueda ser alternativa. En ninguna parte se ha cuestionado el mal estado de la economía, ni tampoco los efectos perversos del paro. No hay voz discordante que aporte soluciones inmediatas a nuestros problemas urgentes. Ningún individuo se muestra esperanzado, y en caso de que los haya se esconden, temerosos de que el porvenir les enmiende la plana.

Se me dirá que hay matices y que en fin, caben otras posibilidades. Para los matices y la imaginación no hay tiempo. No nos importa quién lo haya perdido, si ya nos están pidiendo cuentas. Estas voces atipladas son incompatibles con las soluciones. Hay que desoírlas. Quizá.

Pues bien, en medio de esta situación ya está convocada la huelga general. Era cuestión de tiempo. Hubiera sido mejor haber interrumpido antes, aquella luna de miel, para que todo el mundo se muestre tal cual es.

Bookmark/share via AddInto

Los comentarios están cerrados.