Cartas babianas (XIV)

Queridos veraneantes:

Hoy he tenido que cruzar la frontera. Teóricamente los límites de las vacaciones deben ser intangibles, por eso se escogen lugares remotos, con una única fecha de regreso posible. La proximidad física al lugar de origen está reñida con el concepto puro de vacación. La desconexión no es total y siempre está la salvaguarda del retorno, un torero que da capotazos cerca del callejón o un nadador que no se separa de la orilla. Sin riesgos. Con todo, tiene ventajas, se pueden solventar los asuntillos domésticos sobre la marcha y regresar al descanso. En apenas dos horas y media hice y deshice el camino, como siempre ocurre con esta línea asistí al anodino cambio de estación.

Resuelta la minucia, no podía dejar otro cabo suelto, así que pensé en todas las cosas que podrían acecharme hasta mi regreso. Como si fuera necesario, deambulé por las estancias sugiriendo a las paredes que me informaran sobre mis asuntos pendientes. Para irme tranquilo, recogí un libro, una mochila vacía y una tabla con ejercicios. Objetos que en ese momento me parecieron suficientes para traer a la isla desierta. Desgraciadamente no soy un superviviente y por eso no acabo de respetar del todo mis propias vacaciones.

En el vermut del domingo (sin afeitar), mientras que ojeábamos la prensa local, para cerciorarnos de que lo que más une a los españoles son sus mismas miserias; de pronto, una señora se desvaneció y por unos instantes, hasta que recobró el conocimiento, el ambiente se espesó. No fue necesario el auxilio médico, ni el sonido escandaloso del rotativo de la ambulancia, el incidente se resolvió por sí. Lo que no resulta nada extraño, porque es de este modo como acontece la historia por aquí.

He visto un poco de ‘Descalzos por el parque’, que recrea el ambiente de los años 60, tan distinto al tiempo actual donde cualquier estrechez se vive como una desgracia en la que no hay lugar para las bromas. Deberían programar toda la batería de cine optimista que haya en el mercado, al poder ser anterior al 73 y posterior al 45.

De momento el verano sigue. Así que hagan el favor de cuidarse.

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