Cartas babianas (XVI)

Queridos veraneantes:

Los puertos en la vertiente leonesa son menos pronunciados que en la asturiana. El puerto es el mismo, pero importa el lado de la ascensión. A la hora de la siesta subí el Puerto Ventana, dos horas de bici con viento de cara. La carretera serpentea por la ladera evitando la pendiente pronunciada, un desnivel medio del seis por ciento que permite ver el paisaje, casi desde el techo. Me he cruzado con más cicloturistas que coches, y el puerto se hace corto. El próximo año, con nueva montura, vendré en bici.

Acabada la hierba, es decir, segada, secada, empacada y en el pajar, la actividad ganadera —la primera industria de Babia— decae asolando la sobremesa que así se prolonga hasta la noche, donde no queda santo sin fiesta que celebrar. Hace cinco o seis años, nuestras mañanas eran inservibles, por las tardes nos juntábamos para tomar algo y planear la noche. En medio, un baño de sol o un indisimulado aburrimiento.

La edad achica el tiempo y los embravecidos destinos disipan al grupo. Todo ello produce cierta confusión a la que contribuye el inexplicable hecho de que el verano ya no huele a verano. La merma de la actividad ganadera la anotamos los veraneantes, pero la padecen los oriundos, a los que vi ganarse muy bien la vida, en los dorados días de la PAC. Cuando no se recoja la hierba, como antes sucedió con las lentejas y las patatas, el paisaje de agosto cambiará y contagiará a julio su condescendiente parsimonia. Quizá en futuras entregas pueda hablar de inmensos campos de soja, sin que se vean decadentes prados en los que su fruto, la hierba, crece se desarrolla y muere sin ser cortada, embalsamada en la propia tierra que la vio crecer y no digerida por el estómago de una vaca impaciente porque los rigores la permitan salir de su hibernación forzada en el establo.

Mañana, a esta hora, sigue siendo un día sin decidir.

Cuídense.

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Un comentario a “Cartas babianas (XVI)”

  1. Jesús Prieto Sabugo dice:

    No sé si usted busca unas rampas más exigentes para sus paseos cicloturistas. De ser así, quizás quiera probar a acercarse hasta Los Bayos. Son unos 10 kilómetros desde Cabrillanes y le puedo garantizar que el primer tramo de la ruta de vuelta le hará “enseñar el sillín”.
    Resulta paradójico que aquél paisaje que sustentó la PAC esté ahora condenado por sus hijas bastardas que son las jubilaciones anticipadas…no sé si no nos estarán tomando el pelo.
    Un saludo.