Stories

He escrito que volvía. Añado: estoy aquí para quedarme. Aunque tenga que espaciar mis apariciones más de lo que quiero. En realidad eso es este blog: una sucesión de apariciones (inesperadas, fallidas, erráticas, morosas…)

Nunca unas elecciones, las catalanas, me importaron tan poco. Solo ha habido un resultado, en Cataluña no hay un gran partido nacional. Espero que haya consulta y que de su resultado seco y mayoritario pueda emerger de nuevo la esperanza. Los nacionalistas han trabajado concienzudamente, solo les pierde la impaciencia, la cosecha no era para Mas. Acaba de darse cuenta. Los catalanes tendrán que correr su suerte. Como todos.

En el cine Eastwood y en la calle frío.

Ningún problema es lo que parece. Y entre medias, se apodera de mí un complejo de inferioridad con el que no acabo de reconciliarme.

Visitamos por primera vez ‘La Central’ de Callao. No hay calefacción y sin embargo nadie protesta. La disposición de los libros y el recinto empujan a la prodigalidad. Iba buscando un libro que aún no se ha distribuido, he salido con dos. El primero es una conferencia del profesor Chomsky pronunciada en 1970 sobre el gobierno del futuro. Desde esa perspectiva, el futuro de 1970 todavía no ha llegado. Retengo la cita de Twain: “gracias a la bondad divina, en nuestro país tenemos tres cosas inefablemente preciosas: la libertad de expresión, la libertad de conciencia y la prudencia suficiente para no hacer nunca uso de ellas”. El segundo libro es un interesante ensayo de Lakoff sobre el lenguaje y el debate político, por el momento lo resumiremos en esta frase: “Cuando piensas que lo único que te faltan son palabras, lo que realmente te faltan son ideas”.

Y he abierto mi estómago a América.