Libros, niños y algo de fútbol

Acabamos de ganar a Italia en los penaltis. Empieza a ser una costumbre. Los mitos se construyen así. Lo escribo desde la distancia y con desgana. No solo por los mitos sino también por el fútbol, que al fin, ha conseguido entretenerme.

La ciudad la mueven los niños. Desde que uno entra en el colegio debe saber que jamás saldrá. La vida siempre estará organizada en cursos, desde septiembre a junio. Por mucho que se acorte el descanso de verano, el año natural nunca acabará porque nunca ha comenzado.

No puedo decir con exactitud los libros que tengo empezados. Antes, cuando era pulcro, me entregaba a una única lectura hasta el final. Sin embargo, ahora me resulta imposible poner orden, pero asumo, como un marinero, el riesgo de no regresar. Como conmigo no se mueven mis libros, me he procurado un ejemplar con algunas obras escogidas de Kafka. Entre el caos, siempre conviene tenerle a mano. No tiene una línea mala.

Hace calor y mi cabeza sigue la estela del doce.