Si te dicen que caí es verdad

La semana ya ha comenzado y no sé lo que me deparará. Conozco anticipadamente los movimientos, pero no mucho más. Y la acabaré, si todo va bien, refugiado en el norte. Castilla es ancha pero no lo suficientemente larga como para olvidar. El viaje en coche sigue siendo un método cómodo y apacible. No hay imposiciones, a diferencia del tren o el avión lugares donde la compañía es un riesgo, y a veces, dicen que puede ser una ventaja. Esto último estoy en condiciones de ratificarlo, porque conozco a un señor, que podemos decir que «casó en un tren».

He madrugado y me resisto al sueño. Tengo que cumplir con estas notas, para cumplir conmigo mismo.

En el almuerzo he descubierto que la filosofía para niños ha nacido de Dewey, un viejo conocido nuestro. Y sobre todo, que hay personas que están empeñadas en mejorar la educación, por dentro. Cuando nos juzguen las generaciones venideras nos dirán que hemos perdido el tiempo. Sorprende, que quien fuera una autoridad en la materia desvele que el problema de la educación en España es el tiempo. O que en los famosos informes PISA no estamos lejos de Austria. Este tipo de argumentos se recrean en las pruebas y no dicen nada de lo que se evalúa. Nuestra educación no está rindiendo sus frutos, cada curso que pasa es un retraso y sigue sin ponérsenos cara de austriacos.

De momento mi semana se limita a mañana, luego ya veremos.