Nota nocturna

Los vecinos han vuelto. Han recogido la terraza y han cerrado los armarios que el viento había abierto. No hacen ruido, puede que se hayan vuelto a marchar, cualquiera diría que advertidos por mis anotaciones se hubieran acercado solo para atender la hacienda. Les echo de menos, pero, al menos, me he quedado tranquilo.

Ha llovido un par de veces durante la tarde. Ha refrescado y se podía leer cómodamente en la terraza.

Las vacaciones están a la vuelta de la esquina y se nota. Antes subestimaba el cansancio, creía que si no pensaba en él no aparecería. Ahora surge sin más, y permito que haga conmigo lo que quiera. En algún momento he podido pensar que las vacaciones no eran estrictamente necesarias. Me hago viejo.

Mañana volverá a ser lunes, y de eso hace ya demasiado tiempo.