Newsroom en la hora de las primeras críticas

Las primeras críticas a Newsroom son las más fáciles. Los sectores recalcitrantes la tachan de “paraíso liberal”, y la progresía de “ñoña”. ¿Qué problema tienen los unos con los paraísos y los otros con la ñoñería? No me veo capaz de explicarlo. Si empiezo por lo último, diría que todo aquello que les asusta lo consideran o cursi, o caduco u hortera. En eso se está quedando la izquierda realmente existente. A los primeros pensar que pueda haber algo liberal y bueno les mortifica, prefieren la mortificación en vida al paraíso terrenal, el paraíso solo después de la muerte.

Las series de televisión cumplen una misión moralizante. No son nuestro espejo, sino que nos tendrían que devolver luz. Tienen que ser un ideal o no ser. Contemplar como un periodista se atreve a denunciar detenciones ilegales, muertes sumarísimas, etc. A unos les parece horroroso y a otros hilarante, a fin de cuentas la realidad sencillamente no es, ni puede ser así.

La primera crítica parte de que efectivamente la serie pueda convertirse en la realidad, pero le horroriza esa consumación. Mientras que los segundos saben que nunca ocurrirá porque sencillamente las cosas no son de esta manera.

Esta segunda tesis prefiere los contenidos reales, quiere que la tele sea como la vida misma. Aquella serie tan castiza ‘Los Serrano’ les gustaría, porque no había que esperar a verla el jueves, se podía ver a cualquier hora y en cualquier bar de España. Los españoles dando ejemplo, haciendo los guiones a Telecinco, como siempre. ¿Será que queremos vernos en la tele todo el tiempo?

El problema es que la vida se está deteriorando y que cada vez más se necesitan testimonios ejemplares. No es un espejo, debe ser un proyector que nos deslumbre.

Fin.