Rule of law

Todo está pasando mientras que tengo entre mis manos varios libros que juegan conmigo al despiste. Elegiré ‘The rule of law’ de Tom Bingham, un ensayo breve sobre la noción de Estado de Derecho. Un concepto que hace ya mucho tiempo que ha salido de las facultades de Derecho, para poblar los periódicos y prestigiar cualquier comentario que comience con su ensalzamiento. Buscar el sentido exacto de algo que todo el mundo sobreentiende justifica cualquier excursión larga y fatigosa. Lo bueno de esta ocasión es haber dado con un explorador inglés. Acortan el camino y renuncian a perderse por los vericuetos que no llevan a ningún sitio. Sin apenas consumir una página, sabemos que la Carta Magna de 1215 tiene como antecedente una carta de libertades expedida por el Rey Enrique I en 1100. Y de ella, también procede el juramento de coronación, según el cual, los reyes británicos prometen actuar con justicia y clemencia, la última, la Reina Isabel II en 1953. A partir de ahí sigue la narración histórica de los hitos que nos llevan hasta el Estado de Derecho realmente existente.

Hace unas semanas me he embarcado con Toqueville y Beaumont rumbo a Estados Unidos. No puedo dejar de copiarte lo que Alexis escribe a su hermano sobre los progresos de la sociedad francesa  del segundo tercio del siglo XIX:

En medio del caos en que estamos me parece percibir un hecho indiscutible. Es que desde hace 40 años hemos hecho inmensos progresos en la inteligencia práctica de las ideas de libertad. Los pueblos, como los individuos, tienen necesidad de educarse antes de saber conducirse. No puedo dudar de que el nuestro avanza (…) recogemos los frutos de los 15 años de libertad que nos ha hecho gozar la restauración. ¿No te sorprende ver a la extrema izquierda protestar que sólo quiere proceder por medidas legales y oír al mismo tiempo a los monárquicos declarar que hay que apelar a la opinión pública, que es la única que puedo ofrecer fuerza al trono, que es a ella a la que hay que ganar antes que nada?…

Nuestra Constitución va camino de esos cuarenta años, aunque aquí no parezca que haya sitio para la moderación liberal.