Cartas babianas (LX)

Queridos veraneantes:

El invierno ha sido muy duro. Lo importante es que ha acabado muy bien. En los días más negros, a la convicción la suplían un amasijo de pensamientos y emociones imposibles de describir. La alegría del final querido es la que me permite de nuevo escribir estas cartas, y en última instancia, poder descansar.

Retirarme al otro lado para comprobar la facilidad con la que echo raíces en cualquier lugar. Un olor familiar, una brisa continua a la que ahora me parece haber echado de menos y un ruido ambiente inclasificable que me hace sentir cómodo y relajado.

Greenland no tiene nada que ver con Cicely. Cicely sigue siendo mi verdadera batalla. Las razones se amontonan, pero es demasiado pronto para ordenarlas y exponerlas de un modo cabal. Además, en un mundo tan impredecible, resultan poco interesantes, salvo para el biógrafo que todos llevamos dentro.

Es inevitable que hable de mis lecturas; son el carbón que agita esta máquina. Hoy solo reseñaré, para no empezar con demasiado ardor, el descubrimiento del abogado de Mandela. El tipo que le salvó de la muerte. En estos detalles reside el valor del Estado de Derecho, incluso en aquellos regímenes envenenados. El resquicio del derecho siempre es una ventaja, aunque a veces no sea muy eficaz, no debe menospreciarse. Se llama Bram Fischer y procedía de una acrisolada familia afrikáner. Se rebela contra sí y acaba haciéndose comunista, no seducido por las doctrinas marxistas ni las estrategias soviéticas, sino por oposición a la apartheid. En 1964 salva a Mandela en el proceso de Rivonia y en 1965 es encarcelado y muere prisionero diez años después, en manos de los “suyos”. Para mí es un gran descubrimiento, debería recopilarse la obra de los abogados de causas nobles. La abogacía, como verdadera vocación, sigue siendo más un apostolado que una forma de emplearse en una gran firma (big law).

Debo concluir, para poner en orden alguna de las ideas que me gustaría compartir, sin robar mucho tiempo. El verano ha empezado, el 8 de abril, se entiende.

Cuídense.