Cartas babianas (LXIX)

Queridos veraneantes:

Ha salido el sol. Las predicciones aseguran que por unos días olvidaremos que esto es el Norte. He decidido poner en orden mis notas y sobre todo mis impresiones y hacer un informe de mis días en Greenland. Casi siempre dejamos que el recuerdo aparezca por sus fueros y lo haga a cuento de algo que sale a nuestro paso. Resulta muy distinto ponerse a escribir con cierto sistema sobre lo que uno recuerda. No deja de ser una actividad antinatural. Al hacerlo compruebo las cosas de valor que vamos dejando caer en un saco sin fondo, que podrían aprovechar más tarde, e inesperadamente a alguien.

Una de las cosas que más lamento es no poder haber hablado largo y tendido con mi abuelo paterno. Ahora me encantaría encontrar un diario, que nunca escribió, que sin reparar su ausencia, me permitiría conocerlo, a pesar de la vida.

La correspondencia grave entre amigos ha hecho que sobrevivan ideas fabulosas y que se puedan reconstruir interesantes discusiones. El mimo con que se copiaba la carta y se archivaba junto con la contestación correspondiente nos habla del respeto que los hombres siempre han guardado a la posterioridad. Algo parecido sucederá con el correo electrónico, con las cadenas de correos (RE: ) que forman una conversación que quizá discurra con demasiada rapidez. Y la velocidad, salvo casos contados, excluye el interés. Pero habrá más información y sabrán mejor quienes éramos. Quizá un buzón de un correo electrónico cualquiera, despierte el imprevisto interés de un individuo que quiera saber más de sí que del corresponsal.

El buen tiempo me invita a cerrar con rapidez la carta de hoy. Además es día de fiesta marinera y recibimos a dos muy buenos amigos. Trataremos de ponernos al día y de alucinar con las cosas que pasan a nuestro alrededor. Como siempre, el tiempo pasará demasiado rápido y nos convocará hasta la próxima.

Probablemente el día sea largo, pero no lo será tanto como ayer, que en muy pocas horas anduvimos mucho, para terminar pasando la tarde en la primera Galicia repasando entre amigos el último trimestre. Nadie lo escribirá y será una pena.

Cuídense.