Cansancio

La primavera siempre explota. Ha sido este fin de semana. Greenland es cansancio, dicho de otra forma, comienzo el inventario de lo que dejaré atrás. Ayer lo pensaba cuando me llevé a la ducha un vaso de Aquarius, como en las películas hacen las estrellas de Hollywood con el whisky con soda. Escuchaba mi lista de Spotify (PBS LIST) mientras pensaba en el abandono de este blog, y en el bien que siempre hace la regularidad. El lujo de perder el tiempo en lo que a uno verdaderamente le place. Lo difícil que resulta escribir después de tanto tiempo. Este ejercicio sirve para ordenar las ideas, aunque nunca las escriba.

La necesidad de que las cosas cambien, no al modo en que lo hacen los días, los años o las estaciones, se acumula. Ya es algo inevitable que habrá de cumplirse como una designio social, político, ético, religioso… Se hará dentro de los márgenes de nuestra Constitución, el ancho espacio jamás soñado por la historia de nuestra España. Resulta sorprendente como las fuerzas resistentes, primero han subestimado este fenómeno, después han alertado sobre toda clase de riesgos y finalmente se refugian en la esperanza de las sumas, las restas y los cocientes. Las cosas forzosamente serán distintas y solo acertarán quienes lo acepten con anticipación.

Ha sido una forma breve de volver.