Cartas babianas (LXXVII)

Queridos veraneantes:

Aquí, a veces el tiempo desmiente a las predicciones. Ayer ocurrió. Durante la mañana y buena parte de la tarde hizo un día soleado. Al final del día, el cielo se oscureció y amenazaba lluvia. Estos contrastes se soportan mucho mejor cuando uno vive en una climatología estable. Como siempre te digo, el próximo año estaré cansado de este tiempo y añoraré las brasas capitalinas.

Una comida muy agradable con amigos en la que repasamos anécdotas e historias que nos han ocurrido. Las cuenta muy bien, con mucha y fina ironía, uno de mis preparadores que es testigo privilegiado de los trasiegos políticos de la ciudad y del país. Hacemos quinielas de lo que pasará en otoño, pero sobre todo nos reímos. Está también la amiga y compañera que me ha sustituido en Greenland, acompañada de su marido. Contar las cosas que te pasan en esa silla resulta un ejercicio terapéutico muy necesario. Su correo inundado con las urgencias de unos y otros, y miles de aventuras que solo podrían publicarse cuando ninguno de sus protagonistas pueda leerlas. En esa silla se está en el centro de un amasijo de relaciones humanas dignas de ser estudiadas, como siempre dice mi amigo Pablo «el mundo de los adultos». Y la paciente mirada de nuestras parejas. Tengo pendiente contarte algo de mi nuevo destino.

Antes de disolvernos asistimos a la subasta de los percebes en la rula del lugar. Entre dos compradores se ventiló la mayor parte del género. Uno a precios más bajos y el otro percebes de mejor calidad a precios más altos. El viaje a la mesa de cualquier restaurante o pescadería multiplicará el precio.

La comida en ‘La Cofradía’. Unos entrantes: pulpo y calamares frescos y un segundo, que resultó ser un descubrimiento: bonito Príncipe de Asturias, que degustamos, precisamente, ante una foto de nuestro Rey cuando aún era Príncipe de Asturias. Estaba muy jugoso y en perfecta compañía de una salsa suave. Una recomendación de la casa que como siempre, nunca defrauda.

La tarde se fue apagando y hubo que recoger porque hoy es el día de San Salvador y volver a Babia es obligado. Un día empañado por la coincidencia en la que la ausencia se hace muy espesa. Te seguimos celebrando y nos aseguraremos que lo hagan quienes vayan viniendo.

Cuídense.