Cartas babianas (CX)

Queridos veraneantes:

Trato de estirar esta correspondencia para cumplir con las cartas que pensaba escribir. La frecuencia no puede ser la misma porque el curso ha comenzado. Estas cartas me llevan a mi infancia, un lugar inexpugnable que espero trasladar al pequeño. Comprendes perfectamente lo que digo porque has estado allí y sigues aquí.

Sánchez Ferlosio en el discurso de aceptación del Premio Cervantes recuerda la distinción entre los juegos no competitivos y los competitivos, juegos anagónicos y juegos agónicos; «agón» representa el principio de competitividad. El deporte profesional que vemos y, en cierta medida, el que practicamos como amateurs, es un juego agónico. Lo que cuenta es ganar, llegar el primero o, al menos, ser mejor cada vez.

En el ciclismo para competir primero hay que resistir. Sobre el ciclismo se ha cebado el dopaje y ha dejado de ser lo que era en los años noventa: el deporte del verano. Basta ver el impresionante documental Ícaro, para comprobar que no solo es un problema del ciclismo. No obstante, la traición se ve muy claramente en el ciclismo porque es un deporte (agónico) que requiere de héroes de carne y hueso. Después del confeso Amstrong tardará en haberlos.

Contador se ha retirado siendo el mejor en la resistencia. El ciclismo de ataque añade fuerza y sacrificio a la resistencia. Desde la perspectiva agónica si el ataque no te lleva a la victoria es vano. Sin embargo, en el ciclismo de ataque hay mucho de juego anagónico, donde la grandeza es ponerse sobre la bici y acelerar. Es la esencia del ciclismo: dejar que la fuerza te lleve hasta donde puedes llegar. Incluso, cuando la pierdes siempre te queda la resistencia, aunque a «agón» ya no le importe.

Al final, Contador rindió tributo a «agón» y ganó cuando ya parecía que no podía hacerlo. Quienes miden a los ciclistas por la victoria, no saben ver ciclismo y deberían ir al hipódromo. Aquí, la admiración se siente por cada corredor que acaba una etapa o una gran vuelta. Y la épica es probar tus fuerzas, agotarte tratando que tu fatiga sea más leve o tardía que la del rival. Contador ha vencido pero también ha sabido jugar anagónicamente al ciclismo.

La bici es el primer instrumento de libertad que un niño tiene. Precisamente por eso debería ser un derecho reconocido. La relación entre el movimiento y la libertad es obvia y la bicicleta logra ensanchar el radio. La satisfacción de llegar a un sitio lejano por tus propios medios, una especie de emancipación por fases. Con el tiempo, representa la posibilidad de que el aire te dé directamente en la cara, y de pensar tranquilamente. Afortunadamente, gracias a la tecnología textil la bici es para todo el año, como la libertad.

Aún me quedan dos cartas más en la cabeza, espero poder enviártelas con cierta rapidez. Lo bueno de Babia es que es un territorio no expuesto al tiempo, al menos al tiempo que miden los hombres, y que la condición de veraneantes la llevamos pegada, como el acento, a la suela de los zapatos. Así que las dos premisas de la correspondencia: Babia y la condición política de veraneante no serán perturbadas por la mora.

Cuídense.